MOTIVACIÓN
- DEFINICIÓN
Un motivo es una
fuerza interna que actúa, dirige y mantiene la conducta hacia una meta. Por lo
tanto, la persona debe tener suficiente activación y energía, un objetivo claro
y mantener su energía el tiempo suficientemente largo para alcanzar su meta.
Todos los motivos se derivan de algún estímulo: una necesidad corporal, un
objeto en el ambiente, así como también un sentimiento, ya que las emociones
influyen en el comportamiento y lo ponen en acción, aunque es más difícil
pronosticar qué tipo de emoción será.
- CARACTERÍSTICAS
Ø Cíclica:
La motivación es
cíclica porque el proceso incluye fases que se inician periódicamente. Primero,
se despierta un motivo, en ocasiones nacen de necesidades fisiológicas (hambre,
sed, etc.) mientras que otros nacen de necesidades psicológicas (necesidad de
compañía, afecto, etc.). Segundo, se presenta una serie de actos durante los cuales
el organismo busca un medio de satisfacción o reducir el impulso, y finalmente
llega al objetivo que lo satisface, reduciéndose o terminando el impulso.
Ø Selectiva:
Los motivos hace
selectiva la conducta como la experiencia en el organismo. Es decir se escoge
la necesidad a satisfacer y las conductas relevantes para lograr dicha
satisfacción.
Ø Relativamente activa o persistente:
La actividad del
sujeto motivado aumenta gracias a la búsqueda del objetivo deseado. Mientras
más fuerte sea el motivo mayor será la actividad y la persistencia hacia los
fines reacionados con este motivo.
Ø Homeostáticas:
Desde el punto de
vista fisiológico el término homeostático se refiere a ciertos mecanismos
generados por el organismo para preservar el equilibrio fisiológico interno
constante. En psicología se usa el concepto para explicar la conducta motivada.
Ø Orientadora:
Los motivos dirigen
nuestra conducta, determinando los pasos a llevar a cabo para conseguir el
objetivo. Así, si un sujeto está motivado por la superación profesional, un
primer paso será elegir una carrera; segundo estudiar mucho, etc.
3. PROCESO
Ø Modelo homeostático.
Según este modelo
las necesidades pueden ser producidas por perturbaciones psicológicas
específicas (hambre, sed, sexo, evitación del dolor) o necesidades
psicogénicas, menos decisivas para la supervivencia y la adaptación a largo
plazo del
organismo. Su
secuencia es la siguiente: se supone que el cuerpo tiene patrones de
referencia, o puntos fijos para cada una de sus necesidades. El criterio de
referencia indica el estado óptimo, ideal o de equilibrio, cuando el cuerpo se
aparta de su patrón de referencia (lo hace continuamente) surge un
requerimiento. La necesidad activa un motivo; el motivo activa una conducta
dirigida a restablecer el equilibrio. La motivación por lo tanto, sirve como
mecanismo autorregulador u homeostático del cuerpo.
Ø
Modelo Incentival:
Los incentivos son para muchas conductas motivadas más
importantes que el equilibrio. Un incentivo está constituido por objetos,
sucesos o condiciones hacia las cuales es atraído el organismo e incitan a la
acción. La diferencia entre pulsión e
incentivo es que la primera es innata y el segundo es aprendido o
reforzado.
4.
CLASIFICACIÓN DE LOS MOTIVOS:
Ø
Fisiológicos o primarios:
Son innatos, es decir, están presentes en el momento del
nacimiento y predominan en la conducta
humana durante los primeros meses de vida. Estas necesidades son decisivamente
importantes para la supervivencia del individuo y la mayoría exige
imperiosamente su satisfacción, e indudablemente hay un orden de prioridad
entre ellos. Entre estos motivos se encuentran además del hambre y la sed, el
sexo, el sueño, la regulación de la temperatura, la evitación del dolor, deseo
de eliminación al otro para la propia supervivencia, respiración, etc.
Ø
Psicosociales o secundarios.
Estos motivos no tienen base en el funcionamiento
orgánico del cuerpo. No podemos encontrar un déficit fisiológico que los
desencadene y su satisfacción no restaurará ningún desequilibrio de este tipo.
Estos son más bien aprendidos y se adquieren después del nacimiento en el
proceso de interacción con los otros en una cultura determinada. El número de y
la variedad de los motivos sociales específicos que se manifiestan en la
conducta humana son virtualmente infinitos.
Los principales son:
• Agresión: comprende la tendencia a causar daño, ya
sea físico o psicológico a los demás en forma intencional.
• Gregario o conducta de afiliación: tendencia a preferir a miembros de la
misma especie y a vivir en grupo. Esta surge con mayor fuerza cuando nos
sentimos amenazados o en peligro. Así, si existe la amenaza de una posible
guerra, el sentimiento nacional surge con fuerza y todos luchamos para
protegernos del enemigo.
• Poder: necesidad de
obtener el reconocimiento de otras personas o grupo, o bien la necesidad de
influir en ellos y controlarlos.
Ø Motivos Estimulantes:
En gran medida son
innatos, pero en todas las especies dependen más de estímulos externos que de
los impulsos primarios. Su función principal va más allá de la mera
supervivencia del organismo y se centra en ocuparse en la información referente al ambiente. Estos motivos (actividad, curiosidad,
exploración, manipulación y contacto) nos llevan a investigar y a menudo cambiar el ambiente.
5.
TEORÍAS:
• Teoría de la jerarquía de las
necesidades de Maslow:
El creciente énfasis en las necesidades psicológicas
condujo al enfoque humanista de Abraham Maslow, quien propuso que las personas
tienen una jerarquía de necesidades básicas, las que organizó en forma de
pirámide, de acuerdo al orden en que deben ser satisfechas. Colocó en la base
de la pirámide a las necesidades básicas de supervivencia (hambre, sed, sueño)
que surgen de los estados corporales que es preciso satisfacer. A medida que se
asciende por la jerarquía los motivos cambian por la necesidad de sentirse a
salvo, constituyendo así el segundo peldaño la necesidad de seguridad y
protección, siguiendo las necesidades de amor, afecto o pertenencia, para pasar
a la necesidad de valía o autorrespeto. Cada vez que cubrimos con éxito cada
uno de estos escalones de necesidades, nos sentimos motivados para ascender a
los peldaños siguientes. Una vez satisfechas estas necesidades se llega hasta la
cumbre de la autorrealización, es
decir la concreción máxima de potencialidades personales y el hecho de alcanzar
los más altos ideales.